
Se reúnen para volver a espiarse. El mayor propone reglas: 1) clausurar los momentos que no encuentran ni siquiera una diferencia de postura en los demás por considerarlo intrascendente. 2) Cuando la perspectiva varíe en grados de cantidad asombrosa, tachar el hecho por considerar ambas versiones como falsas. Se precipita un murmullo monocorde, voces desarticuladas, conversaciones recortadas. Se confecciona una lista y cada uno vuelve a su puesto. Se ponen de cuclillas frente a las cerraduras de los cuartos con el ojo que mira sobre la llave puesta.









